El cálculo del patrimonio neto es fundamental para conocer cuál es tu futuro financiero. ¿Quieres saber cómo hacerlo? En este artículo, te doy más detalles.
Cómo hay que calcular el patrimonio neto
El cálculo del patrimonio tiene, a veces, un problema: se calculan los bienes y derechos, pero se obvian las deudas y obligaciones. Y aquí corresponde diferenciar correctamente entre patrimonio bruto y neto. Es habitual que se hable de la primera cifra, pero la que realmente es importante a efectos fiscales y de financiación es la segunda.
El cálculo del patrimonio bruto es simple: sumamos los bienes y derechos que tenemos. Aquí incluimos las propiedades inmobiliarias, vehículos, cuentas corrientes, valores o incluso criptomonedas, dependiendo del caso. Cuando se habla de las empresas, estaríamos hablando de los activos de las mismas. Conviene tener en cuenta el cambio entre particulares y empresas, para no confundir.
En cambio, para calcular el patrimonio neto, cambia la fórmula: se tienen que restar de los bienes y derechos las deudas y obligaciones. Y, solo así, tendremos la cantidad real de riqueza que tienes. Esto sirve indistintamente para las empresas, pero también para personas físicas. Igualmente, esto pone en su dimensión cuál es tu margen de maniobra. Lo importante, realmente, es que la resta se utilice con cifras reales y que la administración considere correctas, lo que a veces supone problemas.
Como elemento de referencia, recuerda que este cálculo se tiene que hacer con bienes y deudas a 31 de diciembre del último ejercicio. Por ejemplo, en un cálculo de una cuenta corriente se tomará ese coste; por otra parte, en el cálculo de los valores, se toma un promedio para devengar los impuestos.
Por qué es importante calcular el patrimonio neto para tu futuro financiero
Para tu futuro financiero, el cálculo del patrimonio neto es fundamental. Hacemos referencia a los siguientes casos que debes tener en cuenta para valorar correctamente y no tener problemas:
1. Conocimiento tu situación financiera real
Antes de nada, el patrimonio neto te permite conocer cuál es tu situación financiera real, sin interpretaciones incorrectas. Esto es fundamental, puesto que sin un conocimiento real de la situación, te encontrarás con sorpresas. Por eso, y como elemento inicial, te conviene hacer el cálculo todos los años. Esta variable te sirve para planificar tu situación financiera a medio y largo plazo y, así, no tener problemas.
Uno de los problemas recurrentes de la situación financiera personal es un cálculo erróneo. Para calcular los patrimonios netos, hay que conocer bien la legislación, y hay algunos detalles como las amortizaciones o depreciaciones que la mayoría de las personas no conocen. Por esta razón, contar con un asesor fiscal especializado es importante.
2. Cálculo de la base imponible para el pago de impuestos
La base imponible para el pago de impuestos tiene en cuenta cuál es el neto, no el bruto patrimonial. Pongamos dos ejemplos: el Impuesto sobre el Patrimonio (IP), el Impuesto sobre las Grandes Fortunas y el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (IS). Existen otros tributos que también tienen en cuenta el patrimonio, de manera que se tiene que actualizar esta masa patrimonial cada año. Decimos esto porque, a partir de cierto umbral, se genera la obligación de pago o te exoneras, teniendo en cuenta las deducciones.
Hay que señalar que esto es importante porque, a veces, puede darse que te reclamen cuantías de impuestos por ejercicios pasados. Además de conocer el territorio en el que vives porque los tipos de gravamen variarán, debes tener actualizada tu situación financiera. De esta manera, sabrás qué impuestos tienes que pagar y cómo hacerlo.
3. Información para pedir financiación y préstamos
El patrimonio neto te proporciona información para pedir financiación y préstamos personales. Las entidades financieras no solo te piden un nivel de ingresos fijos en algunos casos, sino garantías. Cuando no tienes suficiente valor en propiedades inmuebles, van a comprobar que tu neto patrimonial en otras áreas, como cuentas bancarias o valores, sea suficiente. Por lo tanto, es una variable fundamental para conocer las opciones de financiación que tienes.
Eso sí, los criterios de concesión de préstamos y financiación son subjetivos. Al final, dependerá en última instancia de las empresas. Por lo tanto, no está de más que tengas información clara y previsible. Al final, esa es la manera de adelantarte a la situación y ver qué necesidades tienes y cómo responder a ellas.
Cómo valorar correctamente los bienes que forman parte de tu patrimonio
Una vez identificados todos los elementos que forman parte de tu patrimonio, uno de los aspectos más delicados consiste en asignarles un valor razonable. No todos los bienes pueden contabilizarse de la misma forma ni mantienen un precio estable con el paso del tiempo. Por eso, utilizar como referencia lo que pagaste originalmente por ellos puede ofrecer una imagen poco precisa de tu situación actual.
Esto resulta especialmente evidente en los inmuebles. Una vivienda adquirida hace quince años puede tener hoy un valor muy diferente, tanto al alza como a la baja. Algo parecido sucede con determinados vehículos, inversiones financieras o participaciones empresariales. En estos casos, conviene utilizar criterios de valoración coherentes y conservar documentación que permita justificar de dónde procede cada cifra.
También es importante diferenciar entre el valor teórico de un activo y la cantidad que realmente podrías obtener si decidieras venderlo. Una vivienda puede tener una determinada valoración estimada, pero su precio final dependerá del mercado existente en ese momento y de las condiciones concretas de la operación.
En el caso de inversiones cotizadas, la valoración suele resultar más sencilla porque existe una referencia de mercado actualizada. La situación cambia con activos menos líquidos, como participaciones en empresas no cotizadas, determinados objetos de valor o propiedades cuya venta puede requerir varios meses.
No todo el patrimonio neto tiene la misma liquidez
Dos personas pueden disponer de un patrimonio neto similar y encontrarse, sin embargo, en situaciones financieras completamente diferentes. La explicación está en la composición de ese patrimonio y, especialmente, en la facilidad con la que sus activos pueden convertirse en dinero disponible.
Una cuenta bancaria ofrece liquidez inmediata. Una cartera de valores cotizados también puede transformarse en efectivo con relativa rapidez, aunque su importe dependerá del precio de mercado en el momento de la venta. Un inmueble requiere normalmente un proceso bastante más largo y puede obligar al propietario a aceptar un precio inferior al previsto si necesita vender con urgencia.
Esta diferencia adquiere importancia cuando se utiliza el patrimonio neto como herramienta de planificación. Tener una cifra elevada concentrada casi por completo en bienes inmobiliarios puede transmitir una sensación de seguridad, pero deja menos margen para afrontar determinados gastos inesperados sin recurrir a financiación o vender algún activo.
Por ese motivo, además de calcular cuánto patrimonio tienes, resulta útil analizar cómo está distribuido. Puedes separar los activos según su grado de liquidez y comprobar qué parte de tu patrimonio está realmente disponible a corto plazo.
La composición patrimonial, por tanto, aporta una información que la cifra final por sí sola no muestra. Dos patrimonios de 500.000 euros pueden presentar niveles de liquidez y riesgo completamente distintos.
Analizar la evolución del patrimonio neto a lo largo de los años
Calcular el patrimonio neto una sola vez ofrece una fotografía de tu situación en un momento concreto. Repetir el cálculo periódicamente permite observar algo todavía más útil: su evolución.
La comparación entre varios ejercicios permite comprobar si tu patrimonio aumenta, permanece estable o disminuye. Sin embargo, conviene analizar también las causas de esas variaciones. Un crecimiento puede proceder del ahorro, de la amortización progresiva de una deuda o de la revalorización de determinados activos. Cada situación ofrece una lectura diferente.
Por ejemplo, el patrimonio neto puede crecer aunque tus ingresos permanezcan prácticamente iguales si estás reduciendo el capital pendiente de una hipoteca. También puede aumentar porque una cartera de inversiones haya ganado valor durante ese ejercicio, aunque ese incremento podría desaparecer posteriormente si cambia el mercado.
En sentido contrario, una disminución puntual tampoco implica necesariamente una evolución financiera negativa. Puede haberse producido porque has utilizado parte de tus ahorros para realizar una inversión, adquirir un inmueble o afrontar un gasto importante previamente planificado.
Lo recomendable es conservar un pequeño histórico anual con los principales activos, las deudas pendientes y el patrimonio neto resultante. Así podrás observar tendencias y detectar cambios que, contemplados de manera aislada, podrían pasar desapercibidos.
Utilizar el patrimonio neto para planificar las próximas etapas de tu vida
El patrimonio neto también puede convertirse en una referencia útil cuando tienes que tomar decisiones a varios años vista. Comprar otra vivienda, preparar la jubilación, reorganizar inversiones o anticipar una futura transmisión patrimonial son situaciones en las que conocer únicamente los ingresos mensuales ofrece una visión incompleta.
En la planificación de la jubilación, por ejemplo, interesa conocer qué activos podrán generar rentas en el futuro y cuáles implicarán gastos de mantenimiento. Una vivienda habitual tiene valor patrimonial, pero cumple una función diferente a una inversión financiera que pueda ir vendiéndose progresivamente para complementar los ingresos.
También conviene tener en cuenta las deudas que seguirán pendientes en cada etapa. Llegar a una edad determinada con un patrimonio considerable pero con obligaciones financieras elevadas puede limitar la capacidad de decisión. Analizar con antelación cómo evolucionarán ambas partes permite organizar mejor los próximos años.
Otro aspecto relevante aparece cuando el patrimonio empieza a adquirir cierta complejidad. Tener varios inmuebles, inversiones o participaciones empresariales puede hacer aconsejable ordenar la documentación y revisar cómo se encuentran estructurados los activos. Esta preparación facilita posteriormente cualquier operación que afecte al patrimonio y evita tener que reconstruir información económica de varios años cuando surge una necesidad concreta.
En resumen...
El patrimonio neto es una magnitud esencial para que sepas cuál es tu situación financiera, pagar impuestos o pedir información sobre préstamos. ¿Necesitas ayuda? En Asesoría Orihuela Costa estamos especializados en servicios de asesoría fiscal que aclaren tus dudas. ¡Contáctanos y te informaremos con más detalle!


