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    ¿Cómo va a afectar el Brexit a las empresas españolas?

    A día de hoy son todavía más incógnitas que certezas las que hay sobre el Brexit. Lo único que está claro es que la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) impactaría en la actividad empresarial española y de toda Europa. Sin un acuerdo definitivo, el comercio con el Reino Unido se regulará mediante las normas generales de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Reino Unido, con o sin acuerdo, va a pasar a ser un tercer Estado.

    ¿Qué empresas se verán afectadas por el Brexit?

     

    Para empezar, las empresas sólo se verán afectadas si vende bienes o presta servicios al Reino Unido, si compra o recibe servicios de este país o si transporta dentro de sus fronteras. 

    Quienes vendan en Reino Unido

    El Brexit convertirá al Reino Unido en país tercero, por lo que dejarán de aplicarse las normas comerciales que se aplican a los miembros de la Unión Europea y se aplicarán las generales de la Organización Mundial de Comercio, salvo que se llegue a un acuerdo diferente. Este cambio tiene implicaciones en aduanas, IVA e impuestos especiales.

    A efectos de IVA, los envíos a Reino Unido dejarán de considerarse entregas intracomunitarias y se convertirán en exportaciones. En este sentido, será Reino Unido quien aplique su propia normativa al respecto.

    También cambian los trámites, ya cualquier envío se convertirá en una exportación a un tercer país y habrá que abonar los impuestos especiales que correspondan. Además, esto implica que habrá que hacer una declaración de exportación.

    Ya en el destino, el paso por la aduana británica también será menos ágil y puede que incluso sea necesario volver a pagar impuestos.

    Quienes importen productos de Reino Unido

    Con la salida del Reino Unido de la UE, sus documentos de exportación e importación dejarán de ser válidos, al igual que las autorizaciones de simplificaciones y demás procedimientos aduaneros. El motivo, de nuevo, es que operarán con Reino Unido en condición de tercer país.

    Las consecuencias pasan por la necesidad de presentar una declaración de entrada de la mercancía, una declaración aduanera y una declaración de depósito temporal. Además, a los bienes importados se les aplicarán los aranceles que correspondan y, en algunos casos, será necesario conseguir una licencia concreta de importación.

    Del mismo modo, también se aplicará IVA a los productos al no considerarse una adquisición intracomunitaria. A esto se añade el pago de Impuestos Especiales siempre que sea pertinente y la posibilidad de tener que darse de alta en el registro e identificación de operadores económicos para hacerse con un número EORI.

    ¿Cómo deben actuar las empresas afectadas por el Brexit?

     

    -Se debe registrar la empresa ante la autoridad aduanera nacional.

    -Se deben consultar las simplificaciones de las que se puede beneficiar la empresa, tal como reducciones en el importe o simplificaciones para los procedimientos de tránsito.

    -Solicitar el estatuto de operador económico autorizado. 

    -Registrarse en un Estado miembro EU27, en el caso de estar registrado en la Mini Ventanilla Única del IVA en el Reino Unido.

    ¿Cómo ha afectado realmente el Brexit a las empresas españolas?

    Con varios años de aplicación del nuevo marco comercial, ya es posible valorar el Brexit con bastante más precisión que cuando comenzó el proceso de salida. La relación económica entre España y Reino Unido continúa teniendo un peso importante, aunque las empresas que operan entre ambos mercados han tenido que incorporar procedimientos que antes no existían. Desde 2021, cada movimiento de mercancías entre ambos territorios está sometido a formalidades propias del comercio con un país tercero, lo que ha modificado la gestión administrativa y logística de muchas operaciones.

    El Acuerdo de Comercio y Cooperación entre la Unión Europea y Reino Unido ha permitido mantener unas condiciones comerciales más favorables que las previstas inicialmente. Las mercancías que cumplen las reglas de origen recogidas en el acuerdo pueden beneficiarse de arancel cero y ausencia de contingentes. Para las empresas, esto exige acreditar correctamente el origen de los productos y conservar la documentación necesaria para justificar ese tratamiento preferencial.

    Reino Unido sigue ocupando una posición destacada entre los mercados extracomunitarios de España. En 2024 se alcanzaron cifras récord de exportación hacia este destino y España registró un superávit comercial con Reino Unido de 13.659,7 millones de euros. Durante 2025 las ventas españolas al mercado británico volvieron a crecer, dentro de un ejercicio en el que las exportaciones nacionales superaron los 387.000 millones de euros.

    Más trámites y una planificación comercial más exigente

    Uno de los cambios más duraderos se encuentra en la gestión cotidiana de las operaciones. Una empresa que vende mercancías a Reino Unido debe contemplar actualmente cuestiones aduaneras que durante la pertenencia británica a la Unión Europea resultaban innecesarias. La clasificación de la mercancía adquiere mayor importancia, al igual que la prueba de su origen y la coordinación de toda la documentación que acompaña al envío.

    Estas obligaciones pueden generar costes indirectos incluso cuando la operación disfruta de arancel cero. El tiempo dedicado a preparar documentos, resolver incidencias o adaptar procesos internos también forma parte del coste de comerciar con un tercer país. Para pequeñas empresas que realizan pocos envíos, ese esfuerzo administrativo puede tener un peso proporcionalmente mayor.

    También ha cambiado la forma de calcular plazos y márgenes. Una venta puede verse condicionada por controles en frontera o por requisitos específicos aplicables al producto. Por este motivo, conviene determinar antes de cerrar la operación quién asumirá las distintas obligaciones y cómo se tratarán fiscalmente los gastos derivados de la importación en destino. Una planificación deficiente puede terminar afectando al precio final o retrasando la entrega.

    ¿Qué sectores han notado más los efectos del Brexit?

    El impacto ha sido desigual porque las nuevas barreras administrativas tienen una relevancia distinta según la actividad. Las empresas que comercializan bienes físicos han tenido que integrar la aduana en sus procedimientos habituales. Dentro de ellas, los sectores sujetos a controles sanitarios o fitosanitarios afrontan una complejidad adicional, ya que determinados alimentos y productos de origen animal o vegetal pueden requerir documentación específica.

    Los servicios presentan dificultades diferentes. La salida del mercado único eliminó determinadas facilidades de acceso automático entre ambos territorios. En actividades reguladas puede ser necesario comprobar los requisitos profesionales o administrativos aplicables en Reino Unido antes de prestar el servicio. También resulta conveniente revisar las condiciones cuando los trabajadores españoles deben desplazarse temporalmente al país para ejecutar un proyecto o realizar una prestación profesional.

    Pese a estas fricciones, muchas empresas españolas han incorporado el nuevo marco a su funcionamiento habitual y han mantenido sus relaciones comerciales. Operar con Reino Unido exige actualmente prestar mayor atención a la fiscalidad internacional, los procedimientos aduaneros y la normativa aplicable en destino desde la fase inicial de cada operación.

    ¿Qué se puede esperar de la relación entre Reino Unido y la Unión Europea?

    La evolución reciente apunta hacia una etapa de mayor cooperación práctica. En mayo de 2025, la Unión Europea y Reino Unido acordaron una nueva agenda de colaboración y plantearon avanzar en varias materias económicas. Entre las iniciativas con mayor impacto potencial se encuentra la creación de un área sanitaria y fitosanitaria común orientada a reducir las cargas que afectan al comercio agroalimentario.

    Las negociaciones continuaban durante 2026. El Gobierno británico ha señalado su intención de que el nuevo marco sanitario y fitosanitario pueda entrar en funcionamiento a mediados de 2027. De materializarse en los términos previstos, se reducirían de forma importante los certificados rutinarios y numerosos controles fronterizos para productos agroalimentarios. Los controles aduaneros seguirían formando parte de las operaciones entre ambos mercados.

    Esta evolución puede ser especialmente relevante para exportadores españoles del sector alimentario y agrícola, ya que una reducción de controles ayudaría a acortar tiempos y disminuir parte de la carga documental. Aun así, será necesario seguir la evolución de las negociaciones y adaptar los procedimientos cuando se concreten las nuevas reglas.

    A medio plazo, Reino Unido mantendrá su posición fuera de la Unión Europea mientras ambas partes desarrollan mecanismos para facilitar determinadas áreas de cooperación. Para las empresas españolas, resulta razonable asumir los procedimientos aduaneros como una parte estable de sus operaciones con el país y revisar periódicamente cualquier acuerdo que pueda simplificar sectores concretos. El Brexit ha pasado de ser una incógnita a convertirse en un marco comercial ya asentado, aunque todavía sujeto a ajustes importantes.