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    ¿HA INFLADO LAS EXISTENCIAS de su empresa?

    La contabilidad es una herramienta muy útil para saber el estado financiero de una empresa, pero también para maquillarlas. Un truco para maquillar la contabilidad es aumentando las existencias artificialmente.

    En este artículo, vamos a ver cómo detectar si una empresa ha camuflado o falsificado sus existencias reales.

    Las existencias en contabilidad

    Maquillaje de la contabilidad

    Algunas empresas, especialmente si sus cuentas no están auditadas, pueden mostrar una contabilidad maquillada.

    De hecho, una de las técnicas más utilizadas es la de retocar al alza el valor de las existencias para presentar un mejor resultado y evitar que los bancos o los proveedores corten el crédito.

    Por ejemplo:

    • Una empresa mantiene en su inventario las mercancías obsoletas (mientras que en años anteriores las daba de baja y computaba la correspondiente pérdida).
    • Una empresa computa en su inventario de final de año unas mercancías adquiridas a principios de enero (que es cuando contabiliza la compra correspondiente).

     

    Efecto inmediato en las cuentas de la empresa

    Estos cambios tienen un efecto inmediato en los resultados de la empresa. 

    Aumento ficticio de existencias

    Vea un ejemplo concreto si estas “técnicas” suponen un aumento artificial de existencias de 50.000 euros:

    ConceptoSituación normalSituación manipulada
    Ventas1.200.0001.200.000
    Compras-900.000-900.000
    Variación existen. (1)-10.00040.000
    Margen bruto290.000 (24,16%)340.000 (28,33%)

     

    1.Las existencias finales reales disminuyeron respecto a las de principios de año en 10.000 euros.

    Sin embargo, esa cifra se manipula en 50.000 euros, dando lugar a un aumento de existencias finales de 40.000 euros.

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    Cómo detectar el aumento de las existencias

    Compare los balances anuales

    Si un cliente le presenta su balance y su cuenta de resultados de un único ejercicio, usted no lo tendrá fácil para detectar estas manipulaciones. 

    Solicite datos de al menos los dos últimos ejercicios (de hecho, las cuentas anuales ya los presentan), para comparar y poder sacar conclusiones.

    De esta manera:

    • Aumento de existencias.

    Desconfíe si en el último ejercicio hay un aumento de existencias significativo respecto al año anterior y sin relación aparente con un aumento de ventas. 

    Lo normal es que la proporción entre las existencias y las ventas se mantenga similar de un ejercicio a otro.

    • Aumento del margen

    Otro indicio de que puede haber manipulación es el aumento del margen bruto (ventas menos coste de ventas) de un año a otro. 

    Fíjese que en el caso del ejemplo pasa de un 24% a un 28%.

    Pues bien, si todos los años era cercano al 24%, ¡ eso será un indicio de que ha cambiado la “política” de valoración de existencias!

    • Margen del Sector

    Compare el margen bruto de su cliente con el de otros clientes del mismo sector y tamaño. 

    Si no tiene datos de otros clientes, recuerde que los informes comerciales suelen facilitar esta información sectorial.

    No cuela

    Es posible que su cliente le diga que el aumento de existencias deriva de un pedido extraordinario hecho a final de año (para aprovechar una oferta, por ejemplo).

    Esta explicación será creíble si el margen bruto es similar al del año pasado (ya que el aumento de existencias se habrá compensado con un aumento de las compras).

    Pero si se dan los factores indicados en el punto anterior (aumento de las existencias y del margen bruto pero con unas ventas similares a las de ejercicios anteriores), pida explicaciones y sea restrictivo a la hora de conceder crédito a este cliente.

    Si observa que su cliente aumenta las existencias finales y el margen bruto pero su cifra de ventas es similar a la de años anteriores, pida explicaciones, ya que las existencias finales podrían estar infladas.

    Consecuencias fiscales y financieras de inflar las existencias

    Inflar artificialmente las existencias no solo altera la contabilidad interna, también puede distorsionar gravemente la imagen financiera que la empresa proyecta hacia terceros. Cuando el valor del inventario se incrementa sin una base real, el balance refleja un mayor volumen de activos y, en consecuencia, una aparente mayor solvencia.

    Esto puede provocar que la empresa parezca más sólida de lo que realmente es. Por ejemplo, los ratios financieros que utilizan bancos y proveedores para evaluar el riesgo pueden mejorar artificialmente debido al aumento ficticio del valor del inventario.

    El problema surge cuando esta situación se mantiene durante varios ejercicios. Si las existencias infladas no se venden realmente o deben deteriorarse en ejercicios posteriores, la empresa puede verse obligada a registrar pérdidas significativas en el futuro. Esto puede generar una caída brusca de resultados que levante sospechas entre entidades financieras o socios.

    Además, una empresa que muestra resultados aparentemente positivos gracias a este tipo de prácticas puede tomar decisiones equivocadas basadas en información contable incorrecta. Por ejemplo, podría asumir nuevas inversiones, contratar más personal o ampliar su actividad pensando que su margen es mayor del real.

    Riesgos fiscales y posibles sanciones

    Desde el punto de vista fiscal, manipular las existencias también puede tener consecuencias importantes. La valoración del inventario afecta directamente al resultado contable y, por tanto, a la base imponible del impuesto sobre sociedades.

    Si una empresa aumenta artificialmente las existencias finales, está reduciendo el coste de ventas del ejercicio y aumentando el beneficio contable. En algunos casos esto puede implicar pagar más impuestos en ese ejercicio, pero el problema suele aparecer en ejercicios posteriores, cuando el ajuste contable se corrige o cuando la Administración detecta inconsistencias.

    La Agencia Tributaria presta especial atención a las variaciones anómalas en inventarios, especialmente cuando existen diferencias significativas entre ejercicios o cuando los márgenes declarados se alejan de los habituales del sector. Si en una inspección se detecta que las existencias han sido manipuladas deliberadamente, la empresa puede enfrentarse a regularizaciones fiscales, recargos e incluso sanciones económicas.

    Además, si la manipulación contable tiene como objetivo ocultar pérdidas o mejorar artificialmente la situación financiera ante terceros, también podría considerarse una infracción contable o mercantil. En determinados casos, si existe intención fraudulenta y perjuicio para terceros, incluso podría derivar en responsabilidades legales para los administradores de la empresa.

    Por este motivo, es fundamental que las empresas mantengan criterios claros y consistentes en la valoración de sus existencias, aplicando correctamente los principios contables y documentando adecuadamente cualquier cambio en sus políticas de inventario.

    Buenas prácticas para evitar manipulaciones en el inventario

    Una de las mejores formas de evitar problemas relacionados con la manipulación de existencias es establecer un sistema de control de inventario riguroso y transparente. El inventario debe reflejar en todo momento la situación real de las mercancías almacenadas, tanto en cantidad como en valor.

    Para ello, muchas empresas implantan sistemas de gestión de inventarios que permiten registrar cada movimiento de mercancía: compras, ventas, devoluciones o ajustes de stock. Estos sistemas ayudan a reducir errores y facilitan la trazabilidad de los productos dentro de la empresa.

    Otro elemento clave es la realización periódica de inventarios físicos. Comparar el stock real con el registrado en contabilidad permite detectar posibles diferencias, errores administrativos o pérdidas de mercancía. Cuando estas revisiones se realizan de forma sistemática, resulta mucho más difícil que se produzcan manipulaciones deliberadas.

    Además, es recomendable que la empresa establezca procedimientos claros para dar de baja productos obsoletos, deteriorados o que ya no tienen salida comercial. Mantener estos artículos en el inventario con su valor original puede provocar distorsiones en la contabilidad y ofrecer una imagen poco realista de los activos de la empresa.

    Un control de inventario bien organizado no solo reduce el riesgo de manipulaciones contables, sino que también mejora la gestión empresarial y permite tomar decisiones más acertadas sobre compras, ventas y almacenamiento.

    El papel de la auditoría y la supervisión contable

    La supervisión externa también juega un papel fundamental para garantizar la fiabilidad de la información contable. En muchas empresas, especialmente aquellas de mayor tamaño o con un volumen de operaciones significativo, la auditoría de cuentas es una herramienta clave para detectar posibles irregularidades.

    Durante una auditoría, los profesionales revisan los métodos de valoración de existencias, analizan la evolución de los inventarios y comprueban si los registros contables coinciden con la realidad física de la empresa. También evalúan si la política contable aplicada es coherente con los principios contables generalmente aceptados.

    Incluso en empresas que no están obligadas a auditar sus cuentas, contar con asesoramiento contable profesional puede ayudar a prevenir problemas. Un asesor o gestor especializado puede identificar variaciones sospechosas en las existencias, analizar los márgenes de la empresa y advertir sobre posibles inconsistencias en la contabilidad.

    Además, establecer mecanismos internos de control —como la separación de funciones entre quienes gestionan el inventario y quienes registran las operaciones contables— reduce significativamente el riesgo de manipulaciones intencionadas.

    La combinación de controles internos sólidos, revisiones periódicas y supervisión profesional es la mejor garantía para mantener una contabilidad fiable y evitar prácticas que puedan poner en riesgo la estabilidad financiera de la empresa.