x

    Acepto recibir información comercial
    valoración de existencias

    Cuando necesita cambiar de método de valoración de las existencias de su empresa

    La valoración de existencias es una parte de la contabilidad de una empresa muy muy importante.

    Básicamente, existen dos formas de valorar las existencias que vamos a ver en este articulo.

    Además, vamos a averiguar mediante un ejemplo cuando es necesario y le beneficia cambiar de sistema.

    Metodos de valoración de existencias

    Dos sistemas de valoración de stock

    Método de valoración de existencias PMP

    Metodo del Coste medio

    Con carácter general, las existencias se valoran según el método del precio medio o coste ponderado: cada vez que hay una entrada en almacén se recalcula el coste de las mercancías y se fija el coste medio, que es el importe que se da de baja cuando se producen salidas.

    Valoración de existencias FIFO

    Sin embargo, si la empresa lo considera más conveniente para su gestión, puede optar por el método FIFO (“First In, First Out”), (en español significa primero dentro, primero fuera) en virtud del cual las mercancías conservan su valor de adquisición originario y, cuando se produce una salida, se considera que salen las primeras que entraron en el almacén (por lo que las existencias a final de año se valoran según el coste de las adquisiciones más recientes).

    Aplicación de la valoración de inventario

    Estas reglas son aplicables a productos intercambiables, que no pueden identificarse individualmente (zapatos de una misma marca y modelo, ladrillos, bobinas de acero…).

    Productos no intercambiables, es decir, productos que pueden identificarse individualmente (inmuebles, vehículos de un concesionario, muebles de un anticuario, etc.), deben valorarse según su precio de adquisición o coste de producción individual.

    Valoración de existencias ejemplos

    Ejemplo 1 de valoración de existencias

    Comparación y efectos

    Vea un ejemplo sencillo de cómo variará la valoración del inventario final en función del sistema que haya adoptado:

    Movimientos de inventario

    ConceptoUnid. / PrecioCoste totalUnid. acumul.Coste medio
    Compra inicial3.000 x 2781.0003.00027
    Compra 2550 x 3016.5003.55027,46
    Venta 18802.67027,46
    Compra 3600 x 3219.2003.27028,29
    Venta 29002.37028,29
    Compra 4800 x 3528.0003.17029,98

    Valoración final según sistema utilizado

    ConceptoEuros
    Valoración final según coste medio (1)95.047
    Valoración final según sistema FIFO (2)96.640

    Coste medio x unidades

    Cada venta ha ido rebajando el stock de unidades más antiguas. Por tanto, de las 3.170 unidades que quedan, se considera que 1.220 (3.000 menos las ventas realizadas) son unidades iniciales, y el resto de unidades son las adquiridas en las compras 1 a 3, todas ellas con su precio de adquisición correspondiente.

    Diferencia de inventario

    Dado que el valor de las existencias incide en el resultado del ejercicio (la diferencia entre el inventario inicial y el inventario final debe contabilizarse como gasto o ingreso según si ha disminuido o ha aumentado), en este caso el sistema FIFO supondrá un mayor beneficio de 1.593 euros.

    En un contexto de precios al alza –que es el que se ha asumido en el ejemplo–, el sistema FIFO permite mejorar el resultado. No obstante, supone un mayor Impuesto sobre Sociedades.

    Cómo influye el método elegido en el margen de cada ejercicio

    Más allá del valor final de las existencias, el sistema de valoración que utilice su empresa afecta directamente al margen con el que cerrará cada periodo. Esto es importante porque muchas decisiones no se toman solo en función de la tesorería disponible, sino también del resultado contable, del beneficio que se presenta y de la imagen financiera que transmite el negocio ante socios, bancos o terceros.
    Cuando los precios de compra cambian con frecuencia, la forma de imputar el coste de las unidades vendidas puede alterar la lectura real de la rentabilidad del ejercicio. Por eso, antes de cambiar de método, conviene analizar no solo el cierre anual, sino también el efecto que tendrá sobre los márgenes mensuales, trimestrales o por campañas. En negocios con ventas estacionales, esta diferencia puede ser todavía más visible.
    Lo recomendable es estudiar la evolución reciente de los costes, la velocidad de rotación del almacén y el peso que tienen las existencias dentro del balance. Si el stock tiene mucha relevancia en la actividad, cualquier variación en su valoración afectará con más intensidad al resultado final.
    También es útil revisar si la empresa utiliza indicadores internos como margen bruto, rentabilidad por producto o beneficio por línea de negocio. Si es así, el cambio de criterio debe ir acompañado de una reinterpretación de esos datos, ya que comparar cifras obtenidas con sistemas distintos puede llevar a conclusiones erróneas.
    En definitiva, no se trata solo de valorar mejor el inventario, sino de mantener una información financiera coherente para gestionar con criterio.

    La relación entre la valoración del stock y la política de precios

    En muchas empresas, la valoración de existencias se analiza solo desde el punto de vista contable o fiscal, pero también tiene consecuencias prácticas sobre la política comercial. Si el método aplicado modifica el coste atribuido a las ventas, puede cambiar la percepción sobre qué productos son más rentables, cuáles admiten descuentos o cuáles necesitan una revisión de precios.

    Esto resulta especialmente relevante en negocios con márgenes ajustados o con subidas frecuentes del coste de aprovisionamiento. Una empresa puede pensar que mantiene una rentabilidad razonable y, sin embargo, estar trabajando con una referencia de coste que no refleja bien el comportamiento reciente del mercado. En esos casos, cambiar de método puede ayudar a interpretar mejor los datos y a fijar precios de venta con más fundamento.

    El cambio de criterio no debería decidirse únicamente desde contabilidad. Es conveniente que intervengan también los responsables de compras, almacén y ventas, porque todos ellos manejan información que afecta al valor real del inventario y a la rentabilidad comercial.

    Por ejemplo, si el negocio trabaja con promociones, rappels, devoluciones, mermas o liquidaciones periódicas, todo ello puede influir en la utilidad del sistema elegido. Además, si la empresa renueva tarifas con frecuencia, conviene comprobar que la nueva valoración no distorsione el análisis del margen de los productos más vendidos. Coordinar estas áreas permite que el cambio no se quede en una decisión técnica, sino que encaje con la operativa real de la empresa.

    Errores frecuentes al cambiar el sistema de valoración

    Uno de los errores más habituales es cambiar de método sin revisar previamente si el inventario está correctamente depurado. Si existen diferencias entre el stock físico y el contable, referencias duplicadas, productos obsoletos o errores de entrada y salida, cualquier sistema de valoración dará un resultado poco fiable. El problema no estará en el método, sino en la base de datos sobre la que se aplica.

    Otro fallo frecuente consiste en hacer el cambio buscando una mejora puntual del resultado o una menor tributación, sin valorar las consecuencias en ejercicios posteriores. Un criterio puede ser favorable en un contexto de precios al alza, pero no necesariamente en otro escenario. Por eso, conviene evitar decisiones precipitadas basadas únicamente en el efecto inmediato del cierre.

    Antes de cambiar el sistema, es aconsejable realizar comprobaciones internas del almacén y, si es posible, una conciliación entre el stock físico y el reflejado en contabilidad. También es recomendable hacer simulaciones sobre varios meses o incluso sobre un ejercicio completo para comparar cómo habría variado el resultado aplicando uno u otro método.

    Además, el cambio debe quedar bien documentado. No basta con aplicarlo; hay que justificarlo, dejar constancia de la fecha de adopción y asegurar que el criterio se mantenga de forma homogénea en adelante. 

    Esta documentación puede ser útil tanto para la propia empresa como ante una posible revisión contable o fiscal. Un cambio bien soportado reduce errores y da más solidez a la información financiera.

    Este artículo le puede interesar

    Cambio de sistema de valoración

    • ¿Puedo cambiar de sistema de valoración? SI

    Si su empresa ya está valorando sus existencias según uno de los dos sistemas, podrá cambiar al otro sin problemas .

    Eso sí: deberá calcular cuál hubiese sido el valor del inventario inicial con el nuevo método elegido.

    Así, si tras cambiar de criterio el valor de las existencias a inicio de año difiere en 30.000 euros:

    • Deberá contabilizar los 30.000 euros como un mayor o menor valor de las existencias, computando la contrapartida contra reservas.
    • Cuando presente el Impuesto sobre Sociedades, deberá computar un ajuste extracontable (positivo si han aumentado de valor; negativo si han disminuido) de 30.000 euros.

    Contablemente los criterios deben ser homogéneos.

    No obstante, aunque con esta regla tenga que hacer un ajuste positivo, es muy probable que el cambio de criterio de valoración le salga a cuenta y le permita tributar menos.

    Haga su elección en función del impacto que desea generar en los resultados de su negocio y el cambio esperado en el precio de los bienes o materias primas en su inventario.

    ¿Cuando cambiar de sistema de valoración del Stock?

    En definitiva, tome su decisión en función del impacto económico del cambio y de sus prioridades:

    ¿Cuándo elegir el método de valoración de existencias FIFO?

    • Cuando quiera aumentar sus beneficios
    •  Cuando los precios de las materias primas están aumentando.
    • Si prevé que los precios de venta de sus productos van a bajar.

    ¿Cuándo elegir el método de valoración de existencias de precio medio ponderado?

    • Si quiere reducir sus beneficios
    • Si los precios de las materias primas están bajando
    • Si los precios de venta están aumentando

    Si las mercancías van aumentando de precio, el sistema FIFO supondrá un mayor resultado contable.

    Y si su empresa presta servicios, no olvide que en algunos casos también deberá contabilizar existencias a final de año.