La verdad es que la contabilización del impuesto sobre sociedades se ha vuelto cada vez más difícil y complejo.
Quizás por el ansia de la agencia tributaria de tener información de su empresa.
A lo largo de los últimos años han ido incluyendo nuevas normativas que complican la liquidación del impuesto sobre sociedades como la limitación en la deducción de los gastos financieros o la mejora en la reserva de capitalización
En este artículo vamos a hablar de lo más básico.
En muchos casos la contabilizacion del Impuesto sobre Sociedades se contabiliza como gasto no coincide con el que finalmente se paga.
Vea por qué se produce esta situación y cómo se contabiliza dicho impuesto.
Liquidación del Impuesto sobre Sociedades
Diferencias contabilidad-fiscalidad
Cálculo del impuesto sobre Sociedades (IS)
La base imponible del Impuesto sobre Sociedades (IS) se calcula a partir del resultado contable, al cual se aplican una serie de correcciones para adaptarlo a las especialidades establecidas por la normativa fiscal.
El esquema básico de liquidación del impuesto sobre sociedades es el siguiente:
| Resultado contable |
| + / – Ajustes extracontables y reducciones |
| = Base imponible previa |
| – Compensación bases negativas ejercicios anteriores |
| = Base imponible |
| x Tipo de gravamen |
| = Cuota íntegra |
| – Bonificaciones y deducciones |
| = Cuota líquida |
| – Retenciones, ingresos a cuenta y pagos fraccionados |
| = Cuota diferencial |
| + Pérdida incentivos años anteriores + Intereses de demora |
| = Líquido a ingresar o a devolver |
Ajustes extra-contables de Impuesto sobre Sociedades
Los ajustes extracontables reflejan las diferencias entre la normativa contable y la fiscal, pudiendo ser permanentes o temporales:
Ajustes permanentes
Reflejan diferencias que no afectan la base imponible en ningún período impositivo posterior.
Por ejemplo, cuando una sociedad recibe una multa, puede contabilizarla como gasto, pero la normativa fiscal establece que ese gasto no es deducible (ni lo será en el futuro).
Ajustes temporales
Derivan principalmente de las diferencias de criterio contable y fiscal en la imputación temporal de ingresos y gastos.
Por ejemplo, una empresa puede contabilizar un gasto por deterioro de clientes cuando recibe un impagado, pero dicho deterioro no es fiscalmente deducible si al cierre del ejercicio no han transcurrido al menos seis meses desde el vencimiento.
Reversión de los asientos
Estos ajustes temporales tienen repercusiones en ejercicios futuros.
Continuando con el ejemplo, si al cierre del ejercicio aún no han transcurrido seis meses desde el vencimiento, el gasto registrado no será deducible y se deberá efectuar un ajuste extra-contable positivo.
En el ejercicio siguiente, una vez transcurridos los seis meses, se podrá realizar un ajuste de signo contrario, de modo que, en el cómputo de ambos años, los resultados contables y fiscales coincidan.
Veamos un resumen en el siguiente cuadro, en el que se incluyen algunos ejemplos de ajustes temporales y permanentes, tanto positivos como negativos:
Permanentes | Temporales | |
+ | Por gastos no deducibles | Deterioro por impagados inferiores a seis meses. Amortización contable superior al máximo de tablas. |
– | Por ingresos exentos (dividendos) | Por incentivos fiscales de amortización acelerada. |
Datos del ajuste contable
Una vez identificadas todas las partidas que generan ajustes extracontables, así como las reducciones, bonificaciones y deducciones aplicables, se podrá calcular el gasto por IS computable al 31 de diciembre.
Veamos un ejemplo para una empresa con un resultado contable positivo de 100.000 euros, que ha identificado las siguientes partidas:
- Tiene contabilizado un gasto de 300 euros por una multa de tráfico, y un ingreso de 20.000 por dividendos recibidos.
- Ha computado un gasto por impagados por 3.250 euros (vencidos en octubre de 2024).
- La empresa puede aplicar una amortización acelerada y libre (adicional a la ya contabilizada) por importe de 12.000 euros.
- Puede aplicar una reducción por reservas de capitalización de 9.000 euros, y también tiene derecho a la reducción por reserva de nivelación, por ser una empresa de reducida dimensión (factura menos de 10 millones).
- Finalmente, tiene derecho a una deducción de 2.000 euros por contratación de minusválidos.
Ejemplo de Liquidación del impuesto sobresociedades
Con estos datos, la liquidación del Impuesto sobre Sociedades será la siguiente:
| Resultado contable | 100.000 |
| + Ajuste permanente por multa | + 300 |
| – Ajuste permanente dividendos exentos 95% | – 19.000 |
| – Ajuste permanente reserva capitalización | – 9.000 |
| Subtotal | 71.700 |
| + Ajuste temporal por impagado | + 3.250 |
| – Ajuste temporal amortización acelerada | – 12.000 |
| Subtotal | 62.950 |
| – Ajuste temporal por reserva nivelación | – 6.295 |
| = Base imponible | 56.655 |
| x 25 % = Cuota íntegra | 14.164 |
| – Bonificaciones y deducciones | – 2.000 |
| = Cuota líquida | 12.164 |
Las reservas de capitalización y de nivelación tienen unas reglas especiales de cálculo .
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Contabilización del impuesto sociedades
El asiento de contabilizacion del impuesto sociedades debe reflejar dos partidas
A 31 de diciembre
Por su parte, la contabilización del impuesto debe reflejar:
- Por un lado, la suma que se va a pagar al presentar la liquidación del ejercicio;
- Y por otro lado, el impuesto diferido, que es el derivado de las diferencias temporales (que generan un mayor o menor pago en el futuro) .
En el caso del ejemplo, el asiento contable será la siguiente:
Concepto | Debe | Haber |
Gasto por impuesto corriente | 15.925 | – |
Activos por impuestos diferidos | 812 | – |
Pasivos por impuestos diferidos | – | 4.573 |
H.P. acreedora, impuesto a pagar | – | 12.164 |
El impuesto a pagar no coincide con el gasto contabilizado, precisamente como consecuencia de los ajustes temporarios.
Explicación porque no coincide el asiento de contabilizacion el impuesto sobre sociedades
Vea de dónde sale cada una de las cantidades indicadas:
- El gasto por impuesto corriente es el resultado de aplicar el 25% al resultado contable (el 23% en caso de micropymes) reducido en las diferencias permanentes, minorando el resultado con las deducciones aplicables en la cuota (que son un ahorro fiscal definitivo, y no un mero diferimiento de impuestos).
- El activo por impuestos diferidos es el resultado de aplicar el 25% (o el 23%) sobre el ajuste temporal derivado del impagado. Dado que ese gasto será deducible en el ejercicio siguiente (cuando ya habrán transcurrido seis meses desde el vencimiento), supondrá un menor pago de impuestos en ese momento.
- Los pasivos por impuestos diferidos corresponden al 25% (o el 23%) de los ajustes temporal de signo negativo (por reserva de nivelación y amortización acelerada), y supondrán un mayor pago futuro de impuestos.
Para controlar que los activos y pasivos por impuesto diferido se revierten correctamente en los siguientes ejercicios, conviene contabilizarlos operación por operación, por separado.
Y si la base del impuesto sobre sociedades es negativa...
También se contabiliza
Si la base imponible del ejercicio es negativa, la empresa tiene derecho a compensarla con los beneficios futuros.
Algo similar ocurre con las deducciones: al no existir una cuota íntegra positiva, no pueden aplicarse, pero la ley permite que se apliquen en el futuro, cuando se obtengan beneficios.
Por tanto:
- Si la empresa prevé obtener beneficios en el futuro, puede contabilizar el 25% (o el 23%) de la base imponible negativa como un activo por impuesto diferido (ya que, cuando compense la base negativa con las bases positivas futuras, pagará menos impuestos).
- Asimismo, podrá contabilizar como tal activo el 100% de las deducciones no aplicadas y que puedan ser aplicadas en el futuro.
- Y también deberá computar los activos y pasivos por impuestos diferidos derivados de los ajustes temporarios que haya realizado, en los términos indicados más arriba.
Recuerde que las bases imponibles negativas pueden compensarse con beneficios futuros sin límite temporal.
Las deducciones no aplicadas por insuficiencia de cuota pueden aplicarse, con carácter general, dentro de los 15 o 18 años siguientes a su generación .
La importancia de entender los ajustes extracontables en la contabilidad fiscal
Uno de los aspectos más complejos de la contabilización del Impuesto de Sociedades es la correcta aplicación de los ajustes extracontables, que son ajustes realizados entre la contabilidad financiera y la fiscalidad. Estos ajustes permiten que los resultados contables reflejen correctamente la base imponible sobre la que se aplica el impuesto. Los autónomos y empresas deben conocer bien estas diferencias para evitar sanciones fiscales y asegurar una correcta liquidación.
Los ajustes permanentes son aquellos que nunca afectarán a los ejercicios fiscales siguientes, y se realizan cuando ciertos gastos o ingresos no son deducibles para efectos fiscales, aunque se registren contablemente. Un ejemplo común es la deducción por multas: aunque en la contabilidad se refleje como un gasto, la ley fiscal establece que no es deducible, por lo tanto, no se incluye en la base imponible. Este tipo de ajustes requiere una planificación fiscal adecuada, para evitar que la empresa pague de más por conceptos que no pueden ser deducidos.
Los ajustes temporales son aquellos que afectan el impuesto de sociedades en el presente, pero que se revertirán en el futuro. Un caso típico es el gasto por deterioro de activos que no es deducible hasta que no transcurra cierto tiempo. Estos ajustes son fundamentales porque pueden generar activos y pasivos por impuestos diferidos. Es esencial contar con un control detallado de estos ajustes, para garantizar que la reversión de estos impuestos se haga correctamente y en el momento adecuado.
El papel de las deducciones y bonificaciones fiscales en la liquidación del Impuesto sobre Sociedades
Las deducciones y bonificaciones fiscales juegan un papel crucial en la optimización del Impuesto sobre Sociedades. Para las empresas, conocer bien las reducciones disponibles es esencial para reducir la cuota líquida a pagar. Muchas de estas deducciones están relacionadas con la inversión en I+D o la contratación de personal con ciertas características (por ejemplo, personas con discapacidad). En el caso de las empresas de reducida dimensión, la ley establece bonificaciones como la reserva de nivelación y la reducción por reserva de capitalización, que permiten disminuir la carga tributaria a través de la reinversión de beneficios.
Uno de los aspectos más importantes es que muchas deducciones no aplicadas en un año pueden ser trasladadas a ejercicios fiscales futuros. Esto es especialmente relevante para las empresas que no han generado suficientes beneficios en un periodo determinado, ya que pueden aplicar las deducciones a lo largo de varios años, incluso hasta 15 o 18 años después de haberlas generado. Este mecanismo permite a las empresas optimizar su fiscalidad a largo plazo y planificar adecuadamente sus pagos de impuestos, evitando sorpresas a medida que la empresa crece.
Con la reciente mejora de la reserva de capitalización, las empresas pueden aplicar una reducción mayor, lo que incentiva la reinversión de los beneficios. El incremento del porcentaje de reducción, del 10% al 15%, ha favorecido especialmente a las pymes, permitiéndoles una mayor flexibilidad financiera y fomentando el crecimiento económico en el país. Es fundamental estar al tanto de estos beneficios y aplicarlos correctamente para reducir la base imponible de manera efectiva.
Cómo afectan las bases negativas a la liquidación del Impuesto sobre Sociedades
Uno de los aspectos más importantes y, a veces, más complicados del Impuesto sobre Sociedades es la compensación de bases imponibles negativas. Si una empresa obtiene pérdidas en un ejercicio fiscal, puede compensarlas con los beneficios de años posteriores, lo que reduce la cantidad de impuestos a pagar. Este mecanismo es crucial para la estabilidad fiscal de las empresas, ya que les permite utilizar esas pérdidas para aliviar su carga tributaria en el futuro.
La compensación de bases negativas no tiene límite temporal, lo que significa que las empresas pueden aplicarlas a lo largo de los años venideros hasta agotarlas. Sin embargo, la compensación debe seguir un proceso específico que debe ser debidamente registrado y declarado. Al no compensar correctamente las bases negativas, las empresas pueden perder la oportunidad de reducir su cuota tributaria durante años posteriores.
En cuanto a las deducciones no aplicadas por insuficiencia de cuota, también se pueden trasladar a años posteriores. Este tipo de deducciones es un beneficio significativo para aquellas empresas que no han podido aprovecharlas en el año en que se generaron debido a una base imponible baja.
Los retos en la contabilización del impuesto sobre sociedades para empresas con diferentes tipos de ingresos
Las empresas con múltiples fuentes de ingresos se enfrentan a retos adicionales a la hora de contabilizar el Impuesto sobre Sociedades. Si una empresa genera ingresos por actividades que están sujetas a diferentes tipos de tratamiento fiscal, como los ingresos exentos por dividendos o los ingresos derivados de actividades internacionales, la liquidación del impuesto puede volverse más compleja. En estos casos, es esencial aplicar los ajustes correspondientes para asegurar que la base imponible se calcule de manera adecuada.
Por ejemplo, los dividendos recibidos por una empresa pueden estar exentos de tributación, pero deben reflejarse correctamente en la contabilidad para que no se computen como parte de la base imponible. Este tipo de ingresos debe ajustarse, ya que, de lo contrario, podrían generar un exceso en el impuesto a pagar. Del mismo modo, los ingresos por actividades internacionales pueden estar sujetos a convenios fiscales con otros países, lo que afecta la retención a cuenta y los ajustes extracontables que deben realizarse.
Este tipo de situaciones requiere una gestión fiscal especializada, ya que las normativas fiscales cambian dependiendo de la actividad económica de la empresa, su ubicación y los acuerdos internacionales que existan. Es fundamental realizar los ajustes correctos para evitar que la empresa pague impuestos en exceso o incurra en errores fiscales que puedan derivar en sanciones.
En conclusión
Las discrepancias se presentan cuando ciertos ingresos y gastos que se registran no son tomados en cuenta al calcular la base del Impuesto sobre Sociedades, o bien son contabilizados fiscalmente en periodos distintos a los registrados contablemente.


